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Jarrón de jardín con flores, de Gaspar Pedro Verbruggen II

Jarrón de jardín con flores, de Gaspar Pedro Verbruggen II

Sobre un pedestal apoya un gran vaso gallonado repleto de flores. El punto de vista bajo y la espiral ascendente que forman las flores, contribuye a la monumentalidad y exuberancia de la composición. El fondo claro abierto al cielo sitúa el florero en un jardín a la italiana. Es sorprendente la captación de la realidad y la belleza de las flores. La vista descubre sensaciones táctiles y olfativas. Los pétalos tornan su color en irisaciones producidas por la luz. Verbruggen se recrea en las pequeñas gotas de rocío que llenan de vida los pétalos y de frescor el ambiente, en un juego óptico que capta el instante. Los grupos de flores en estudiado equilibrio descansan sobre la moldura del pedestal en escocia. Una cacatúa blanca de cresta roja se agarra al tallo de la peonía. Cacatúas y loros en general son aves exóticas preciadas en las cortes de Europa que llegan a través del comercio con América. Tenían antaño un áurea especial, traídas de la India en los siglos anteriores. El valor concedido a estas aves y su singular belleza explican su éxito en la sociedad y la fascinación de los artistas. Están presentes en numerosas pinturas, no sin un ocasional sentido simbólico, en alusión a la elocuencia. Por un tiempo su capacidad de hablar los situó en un rango superior del reino animal. El mismo Gaspar Pedro Verbruggen pinta una guirnalda de flores con un papagayo en el medallón central, conservada en el Bayerische Staatsgemäldesammlungen de Múnich. Como sucede con la cacatúa, la variedad de flores pintadas aquí también eran especies raras y difíciles de conseguir entonces. En la parte superior del ramo, la corona imperial o Fritillaria imperialis, procedente de oriente. Brueghel de Velours también compuso sus ramos con esta exótica flor, y Roelandt Savery en un florero que es ejemplo claro de acumulación de especies preciadas por su singularidad y extrañeza. Verbruggen añade girasoles que venían del Perú. Rembert Dodoens fue el primero en dibujar y describir en 1568 el Chrysanthemum peruniamum, nombre que utiliza también De Passe (1614). Dice haberlo visto en el jardín de Jean de Brancion, «un gran conocedor en el campo de varias plantas» que trabajaba en la corte de Margarita de Parma en Bruselas. Eran jardines excepcionales, orientados al conocimiento científico de las propiedades curativas de las plantas, así como al gusto por reunir lo raro y desconocido6. Gaspar Pedro Verbruggen conocía bien las diversas especies y las llevó a sus pinturas en un alarde decorativo exuberante de vida y color.

Según Hairs, el nombre «Pedro», en español en la firma, aparece por primera vez en los registros de la corporación de San Lucas en Amberes en 1691, asociado a Gaspar Pedro Verbruggen el Joven. Así, los firmados como «Pedro» deben ser posteriores a esa fecha.

Este dato permite aproximar la cronología de esta pintura así firmada. La composición sigue uno de los prototipos de Gaspar Pedro Verbruggen II. Un gran vaso de flores sobre un pedestal en un jardín a la italiana. Con motivos comunes crea gran variedad de composiciones. Similar, añadiendo una figura femenina y dos niños, es la pintura de Verbruggen el Joven en el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes8. Otro en pequeño formato, con similar vaso gallonado en terracota, sobre un pedestal más alto, dispone las flores en arcos de guirnaldas y el espacio abierto al cielo queda limitado por un alto muro semicircular9. El vaso gallonado sobre una ménsula es similar en el bodegón del Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo, legado por La Caze al Louvre en 1869. Las composiciones de Verbruggen el Joven son más imaginativas que las de su padre. Varían los objetos y formatos de sus lienzos. Con influencias de las nuevas corrientes extranjeras, gusta del movimiento y la hábil distribución de las masas. Este bodegón es un buen ejemplo de su capacidad creativa y habilidad técnica.

Procede de la Tudor Wilkinson Collection; Helmut Peter Buchen (Berlín, 1977); con noticia de su procedencia de Earl of Yarborough 1781-1816; y las galerías Christie’s Nueva York (26 de enero de 2005, n.o 297); Ansorena (14 de junio de 2005, n.o 30).

Magdala García Sánchez de la Barreda
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid, realizó los cursos de doctorado
sobre pintura de los siglos XVI y XVII en esa Universidad y en el  Museo del Prado.

La obra puede contemplarse dentro de la exposición “De Rubens a Van Dyck, buscar la pintura y hallar la poesía”