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Out Refugee

Actividades, Agenda, Cultura, Exposición Fundación Cajamurcia 0 1686

de Ignacio García Moreno

Comisariado: Gerardo Robles Reinaldos

Contexto del refugiado

“Los diferentes, los desplazados y los refugiados son los que enriquecen todas nuestras vidas; su tolerancia e imparcialidad hacia ellos abrirá nuevos mundos para ustedes, y los hará bienvenidos donde sea que vayan”.
(Kofi Annan)

Según ACNUR (2014), el número de desplazados forzosos es el más alto de la historia desde que se tienen registros; 59 millones de personas; de ellas 19.5 millones son refugiados. La Convención de Ginebra sobre el Estatuto del refugiado (1951), definió al refugiado como “la persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país” (p.2). Aunque la etiología es multifactorial, podemos decir que la principal causa son los conflictos armados, combinado con la violencia política o delictiva.

La guerra contra el terrorismo iniciada por EEUU y auspiciada por la ONU en Irak y Afganistán, el largo conflicto palestino-israelí, la insurgencia en el Magreb, la guerra en el noroeste de Pakistán, la guerra civil de Somalia, la de Sudán, el conflicto de Colombia, la primavera árabe y la guerra civil de Siria son algunos de los muchos ejemplos bélicos que han aumentado la larga lista de refugiados. Lejos de solucionarse, los conflictos se multiplican, el control de los estados se disipa, y actores privados como organizaciones criminales, tales como Al-Qaeda, Boko Haram o el autoproclamado Estado Islámico, toman el control de gran cantidad de territorios generando inestabilidad. Estos conflictos son de difícil resolución y las fuerzas internacionales, con la ONU al frente, parecen haber perdido autoridad y poder de actuación. La población civil, que es la más vulnerable sufre las consecuencias y se ve forzada a huir.

Los derechos humanos, proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) se gestaron en el orden de los estados y su garantía se ejerce por el poder estatal. La buena disposición de los estados en los años iniciales se tornó, a partir de los años 80 en una disminución gradual de los derechos, y es en las últimas fechas cuándo estamos comprobando las verdaderas dificultades que entraña garantizarlos. Los países no quieren refugiados, y mucho menos dar asilo.

Para Arendt (2004), los derechos del Hombre y los derechos del Ciudadano no son los mismos, ya que éstos últimos están vinculados a un territorio y a un estado, que garantiza los mismos. Cuando no hay estado o cuando se está en otro sitio que no es tu estado, no tienes los derechos que deberías tener como ciudadano. No hay ningún organismo supraestatal que garantice los derechos que políticamente los humanos hemos acordado como derechos del Hombre, por tanto, los que no tienen el cobijo de su estado son “sin derechos”, bien sean refugiados, exiliados, etc.

En el mundo globalizado actual los movimientos humanos (migrantes, desplazados y refugiados), contrastan con la libre circulación de capitales, tecnología e información. Las emergencias humanitarias son momentos críticos en los que el hombre se ve sometido a mucho estrés y demandan respuestas cognitivas y físicas frente a las diversas formas de cambio violento. La gente tiene que decidir, en ocasiones de forma muy rápida entre quedarse o huir, entre morir o vivir. Según Harald Welzer (2010) en una emigración forzosa se distinguen tres etapas centradas en el desarraigo sufrido: el periodo anterior al desplazamiento, el mismo desplazamiento y su experiencia y, finalmente, la etapa posterior al desplazamiento con la adaptación al nuevo entorno. Esta división enfatiza la integración social como el reto más importante ante un desplazamiento, tanto a nivel psicológico, como en el sociocultural y económico.

La huida es el resultado de una decisión estratégica para lograr la supervivencia, que tiene en cuenta aspectos como los recuerdos de desplazamiento pasados, la localización de parientes y amigos y las condiciones sociopolíticas. La adaptación humana desde el principio de los tiempos al medio natural se ha centrado en dos modelos: el sedentario y el nómada, con predominancia del primero. El desplazamiento supone el abandono de tu tierra, tus pertenencias y tus seres queridos, que inicia un viaje hacia la incertidumbre y lo desconocido. El camino recorrido crea nuevas experiencias sustentadas en la inseguridad, la desesperación y el miedo, que convierten al desplazado en un errante solicitante de misericordia, de todo tipo de necesidades desde las más básicas como la alimentación, hasta las más complejas como pueden ser un terreno para vivir, un espacio que habitar y un futuro nuevo y esperanzador.

Inauguración:
17 de enero 2018, 20:00 h.
Horario:
lunes a viernes, de 11 a 14 h. y de 18 a 21 h.