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Manuel Avellaneda: Sus Pinturas

Actividades, Agenda, Cultura, Exposición fcajamurcia 0 137

Manolo Avellaneda era como un especial paisaje urbano. Entre la gente anónima con la que se cruzaba, junto a las personas con las que convivía y los amigos con los que alternaba…él era único. Como un paisaje singular. Sus lentos y bamboleantes andares dibujaban su persona, su firmeza en las hechuras. Su vozarrón turbulento describía un tono poderoso, basado en sonidos broncos, como los que atemorizan, en momentos imprevistos, los paisajes que pintaba con tan veterana maestría. Su sensibilidad rompía todos los esquemas.

Se enfrentaba a la peligrosa monotonía del color, que le impulsaba a ser valiente, y a superar unos tonos apagados a los que supo vivificar con hechuras exclusivas, con pinceladas sitas en la precisión, colmadas de variedad. Y también, como pocos, sabía qué límites escoger y dónde colocar unos enclaves ajustados, para que la expansión del paisaje no se convirtiese en una vista de horizontes insalvables, desbordados en su contenido y en su concepción. Los paisajes yermos de Avellaneda tienen lo que el pintor supo insuflarles: alma. Por eso están vivos. Y se muestran radiantes, pese a su desaliño aparente.

Quien, serenamente, haya conocido al pintor, sabe de sus sinceras reacciones, libres del protocolo y del papanatismo, tan al uso. Por eso, es totalmente creíble esa acabada confesión. Su obra era espontánea obligatoriedad, pero aunque parezca contradictorio, también ineludible, cargada de riesgo, en el que se sentía tan encajado.

Habrá quien disponga y utilice otras estimaciones en torno a la pintura de Manolo Avellaneda. Pero, por encima de cualquier apreciación, lo que parece claro es que su obra y su memoria quedan definidas, al margen de profetas a favor o en contra, como una personalísima y auténtica visión paisajística. Con la muerte del pintor acaba un antes y se inicia un después. Y queda lo propio: Avellaneda hizo del paisaje su propio paisaje, un paisaje único, emocionante, perenne, auténtico…

*Texto de Pedro Soler, extraído del catálogo :
“Con Manolo Avellaneda en el Paisaje”

Horario:
de Lunes a Domingo
de 12 a 14 y de 19 a 21 h.

Comisario: Miguel Olmos