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Cartagena y su municipio a finales del Franquismo (1965-1975)

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Presentación del libro de Francisco Velasco Hernández
 
Francisco Velasco Hernández, fundador de Ediciones Nova Spartaria, es doctor en Historia Moderna por la Universidad de Murcia, catedrático de Historia y profesor del centro asociado de la U.N.E.D. en Cartagena.
 
Posee un larga experiencia como historiador e investigador, pues desde su temprana presencia en el Congreso Internacional “Ciudad y Mar en la Edad Moderna” ha participado en más de 15 congresos nacionales e internacionales, celebrados en diversas ciudades españolas y europeas. En 1986 fue premiado en el II Concurso de Historia de la Región “Ciudad de Cartagena”, cuyo libro fue editado tres años después. Hasta la fecha ha publicado unos cincuenta artículos en diferentes revistas científicas y académicas, versados en su mayoría sobre el desarrollo económico de Cartagena y del reino de Murcia entre los siglos XVI al XVIII, así como con temas relacionados con la fiscalidad y la historia de la familia. En los últimos años sus investigaciones se han centrado en el estudio del corso turco-berberisco, la piratería de los países protestantes en el Mediterráneo y la política naval de los Habsburgo, sobre los cuales ha publicado varios artículos y cuatro libros: “El otro Rocroi. La guerra naval contra Felipe IV en el Mediterráneo suroccidental”, “Corsarismo, piratería y guerra costera en el sureste español (siglos XVI y XVII)”, “El enemigo viene por el mar»; y “Luis Fajardo, el gran almirante de Felipe III. De los galeones de la plata a la Armada del Mar Océano”.
 
Francisco Velasco ha sido además director de la revista Cartagena Histórica y del Instituto Carthago Spartaria, así como asesor del Centro de Profesores y Recursos de Cartagena. Es asimismo académico correspondiente de la Real Academia Alfonso X el Sabio.
 

SINOPSIS

 
El trabajo de investigación que ponemos en sus manos es un libro que posiblemente no deje impasible a nadie. En él se abordan todos los aspectos reconocibles en una ciudad moderna, desde su demografía y crecimiento urbano, hasta el proceso de expansión industrial o la llegada del turismo de masas, sin olvidar los procesos de cambio social, empujados por la nueva juventud, la liberación de la mujer y el aumento del nivel de vida y el consumo. Pero obviamente una ciudad insertada en su tiempo, un tiempo dominado por el inmovilismo político e ideológico, donde las estructuras de la dictadura se mantenían incólumes sobre sus principales bases: el Ejército y la Marina, la Iglesia, el Movimiento y la sumisión total a Franco.
 
A pesar de la incansable lucha contra el analfabetismo y los progresos en la escolarización, Cartagena tuvo una cultura bastante mediocre, si bien se produjeron avances prometedores en materia de Arqueología, manifestaciones artísticas y alguna iniciativa editorial. Tradicionalmente, el público cartagenero se sintió muy atraído por el espectáculo, en sus más variadas manifestaciones: teatro, cine, circo o toros, así como la fiesta (verbenas, conciertos, discotecas). Pero el espectáculo que movía masas era el fútbol, con el Efesé y sus aventuras y desventuras, y no tanto otros deportes de carácter amateur (baloncesto, balonmano o tenis), aunque sí la famosa prueba de motociclismo del día del Corpus y los efímeros Juegos Carthaginenses. Con todo, la sociedad cartagenera no se mantuvo absolutamente sumisa y silenciosa. Hubo también colectivos que lucharon desde la clandestinidad por las libertades sindicales y democráticas, aun a costa de muchas bajas entre sus militantes debido a la incansable labor represiva de la policía franquista.