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IX Ciclo de Jóvenes Pianistas

Actividades, Agenda, Aula de Cultura de Lorca, Ciclo, Conciertos, Cultura Fundación Cajamurcia 0 584

Como decía el escritor Claude M. Bristol, «es el esfuerzo constante y decidido lo que rompe toda resistencia y barre con todos los obstáculos». No hay más que comprobar el esfuerzo que día a día realizan nuestros alumnos que tienen que simultanear las enseñanzas obligatorias con las musicales. Desde el año 2009, el Conservatorio de Música «Narciso Yepes» organiza su «Ciclo de jóvenes pianistas», con la intención de ofrecer a la ciudad de Lorca una muestra anual de ese trabajo, esfuerzo y constancia de nuestros estudiantes con su instrumento. Dentro del ciclo escucharemos obras de todas las épocas, siendo la más antigua la toccata BWV 914 de Bach de 1708, y la más moderna, la obra pedagógica de García Abril de 1985.

Una de las mayores genialidades musicales de todos los tiempos la encontramos en la obra del compositor barroco J. S. Bach. Entre sus obras con fines pedagógicos, se cuentan el libro de Anna Magdalena Bach, que ofrece una colección de sencillas piezas de movimientos de danza, así como sus 15 Invenciones y Sinfonías, que están clasificadas siguiendo el orden cromático de la escala, pero por razones pedagógicas evitan las tonalidades difíciles y se atiene a las más utilizadas en la época. El valor didáctico del Clave bien temperado es indiscutible: el desarrollo de la independencia de los dedos, del oído polifónico y de la comprensión musical son unas de las capacidades que el alumno desarrolla durante su estudio y ejecución. De las siete Toccatas de Bach, la BWV 914 compuesta a la edad de 23 años, quizás sea una de las más conocidas. Estas piezas se caracterizan por alternar distintas texturas, donde podemos encontrar pasajes ágiles que muestran la destreza del intérprete, junto con otros de acordes o arpegios y otros de estilo imitativo.

La sonata fue el género musical por excelencia del clasicismo y sus mayores representantes los tenemos en las figuras de Haydn, Mozart y Beethoven. La KV 310 de Mozart presenta la peculiaridad de ser una de las dos únicas sonatas escritas en modo menor, de las 18 compuestas por su autor. Desde el comienzo de la obra emana un tono dramático de tintes casi trágicos, quizás por la tristeza provocada por la muerte de su madre. De dimensiones más reducidas son las Sonatinas. Las de Kuhlau, basadas en el modelo clásico de Haydn y Mozart, son de carácter pedagógico y no poseen grandes dificultades técnicas. De las 32 sonatas de Beethoven, escucharemos la Sonata Op.14. n 1 que comienza con un cierto clima sombrío en el allegro, para continuar con un allegretto y terminar con un animado y bello Rondó. En la tonalidad insólita de Fa sostenido mayor, la Sonata op.78 no 24 está compuesta en sólo en dos movimientos, prescindiendo de los dos centrales. Dentro del piano romántico, algunos de los más grandes exponentes fueron Chopin, Schumann o Liszt. De la misma época es el compositor Burgmüller. Sus estudios, destinados al trabajo de la técnica pianística, son referencia obligada de los que se inician en el piano.

El Álbum para la juventud de Schumann, se trata de una colección de obras cortas y sencillas adecuadas para los principiantes, donde se combinan lo pedagógico y lo artístico. La primera, «Melodía», es una miniatura de carácter íntimo. Se considera a John Field el creador del Nocturno romántico. Sin embargo, los de Chopin añaden nuevas dimensiones a la forma heredada del compositor irlandés. El op. 48 no 1, dedicado a una de sus alumnas favoritas, Laure Duperré, es de los más amplios y dramáticos. En el Nocturno en Do # m op. póstumo, de gran emotividad, se hace preciso un buen uso del pedal, así como también es importante una buena técnica del rubato. De los cuatro impromptus compuestos por el compositor polaco, la Fantasía Impromptu fue publicada por su amigo y pianista Julian Fontana a la muerte del compositor, desoyendo su petición de echarla a la hoguera. James Huneker dijo que los Valses de Chopin son danzas para el alma, no para el cuerpo (no están concebidos para la danza). Nos ofrecen una música llena de elegancia, encanto y brillantez. El Opus 69 No. 2 es en gran parte melancólica, no es técnicamente exigente y es una de las piezas más conocidas de Chopin. Vallée d’Obermann es la sexta de las obras de Años de peregrinaje de Liszt. Muestra de la inquietud romántica por la relación entre hombre y Naturaleza. Obra muy bien construida, refinada y amplia, de las más ambiciosas, es casi un «poema sinfónico», pero muy pianístico.

La influencia de Bach la encontramos en el compositor ruso S. Rachmaninov con sus 24 preludios en cada una de las 24 tonalidades mayores y menores. Los del opus 32 son muy contrastantes entre sí. El no 10 es el más popular de esta serie, siendo el más largo y único marcado con tempo lento. De forma ABA, es muy lírico en la parte A y con una sección central de tipo virtuoso. La obra de Ravel se vincula generalmente al Impresionismo aunque también hizo un recorrido por el Neoclasicismo. Jeux d’eau está considerada una obra fuertemente atmosférica, con texturas ricamente unidas que mantienen una gran claridad. Hacia 1886, Albéniz compone Granada, una de las obras que pertenece a la Suite Española op.47. Se trata de una serenata en la que la mano izquierda presenta una rica melodía que constituye el tema principal acompañado de un segundo tema, en modo menor, que contrasta con su atmósfera melancólica y de misterio. Para finalizar, otra de las obras que escucharemos, «Ecos», pertenece a los «Cuadernos de Adriana”; son piezas de dificultad progresiva para los pequeños pianistas, creadas por el compositor aragonés Antón García Abril.

Organizado:
Conservatorio de Música Narciso Yepes de Lorca