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La Alcudia

La Alcudia

Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica

La Alcudia de Elche es un yacimiento arqueológico en el que la presencia humana se documenta desde el Neolítico -cuarto milenio antes de nuestra Era- hasta los inicios de la presencia musulmana, en el siglo VIII de nuestra Era. Los períodos más importantes corresponden a las épocas ibérica, romana y tardoantigua, entre el siglo V antes de nuestra era y el V de nuestra era.

El yacimiento ocupa hoy una meseta de unas diez hectáreas, aunque las dimensiones del área habitada debieron variar a lo largo del tiempo. En los primeros momentos se habitó sólo una parte, mientras que en época romana se extendió también por la zona aledaña, más baja.

Los trabajos arqueológicos se documentan desde el siglo XVIII. A finales del XIX, tras la aparición fortuita de la escultura conocida como Dama de Elche, tuvo lugar una intensa actividad arqueológica que cesó pronto al no aparecer los edificios y las riquezas que se suponían asociados a un hallazgo de tal importancia.

En 1916 el yacimiento pasó a ser propiedad de la familia Ramos, que desde 1935 ha venido desarrollando campañas de excavación anuales, en las que se ha puesto al descubierto la mayor parte de los vestigios arqueológicos visibles. En el año 1996, en virtud de un acuerdo entre la familia, el Ayuntamiento de Elche y la Universidad de Alicante, se creó la Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica La Alcudia, que poco a poco está llevando a cabo la modernización de las estructuras, la información gráfica y los métodos de actuación en el yacimiento.

Ficha técnica

El Yacimiento
El yacimiento ha sido hasta no hace muchos años una finca agrícola, cubierta por plantaciones de cítricos, almendros y cultivos hortícolas. Su ubicación en el Palmeral de Elche –Patrimonio de la Humanidad— hace que cuente también con numerosas palmeras. Los trabajos arqueológicos se compatibilizaron con los agrícolas, por lo que los vestigios monumentales visibles no siguen un planeamiento definido, sino que se encuentran dispersos por todo el yacimiento.

Se han conservado algunos rodales de las plantaciones que en su momento cubrieron la finca y se ha desarrollado un soporte vegetal a lo largo de las sendas para hacer más agradable el recorrido, sobre todo en los meses estivales.

Centro de interpretación
El Centro de Interpretación de La Alcudia, puerta de entrada al yacimiento, facilita la comprensión global de los modos de vida, las actividades y las creencias de las gentes que ocuparon este lugar desde el Neolítico hasta la época visigoda. Con un orden temático y no estrictamente cronológico, se informa al visitante acerca de aspectos de la ciudad y su territorio, de su comercio, agricultura, pesca y ganadería; de cómo eran las casas y de los trabajos que en ellas se realizaban; de cómo vestían sus habitantes y de qué adornos llevaban; de cómo escribían, comían o bebían; de sus rituales ante la muerte y de sus creencias. Especial papel se otorga a la élite aristocrática ibérica, su indumentaria, su función en la sociedad y su asociación con la figura femenina; incluye una reproducción de La Dama de Elche, escultura aparecida en este yacimiento arqueológico. Las imágenes pintadas en los grandes vasos ibéricos, decorados con un estilo típico de los alfares ilicitanos, nos hablan de sus mitos y creencias. Todo ello se desvanece en el tiempo en que la ciudad se transforma en campos yermos y de cultivo, dejando paso a la historia más reciente de investigaciones arqueológicas.

El Centro cuenta también con una sala de audiovisuales y otra de didáctica, enfocada, básicamente, a los escolares.

La Muralla
Al salir del Centro, y flanqueando el camino de subida hacia el yacimiento, se encuentra un tramo de la muralla. Tiene una cimentación de piedra arenisca y un zócalo escalonados; en éste alternan de forma irregular lienzos de mampostería y de adobe. Se fecha en las últimas décadas del siglo I a.n.e., momento de la fundación colonial, aunque su identificación con la muralla de la colonia está aún por confirmar. A finales del siglo I d.n.e. se encontraba en parte desmontada y sobre ella se vertían materiales de desecho. Hace un pequeño ángulo en la parte excavada, para enlazar con otro tramo que se conserva al norte.

Termas Occidentales
Este último tramo de la muralla se introduce bajo una plataforma que constituye el frente occidental del yacimiento. La bordea un largo muro de mampostería, en curso de consolidación y restauración, que en la bibliografía tradicional ha recibido el nombre de muralla tardorromana, aunque hoy sabemos que es el muro exterior de un amplio recinto termal, conocido en parte desde el siglo XIX. Se construyó a finales del siglo I d.n.e. sobre los restos de la muralla ‘colonial’ ya desmontada, para ganar terreno a la ciudad y ubicar estas instalaciones termales. Además del muro occidental de este gran edificio termal, desde la parte superior podemos observar los restos de su natatio o piscina.

Desde detrás del Centro de Interpretación, un camino ascendente conduce al interior del yacimiento y hacia el Museo Monográfico.

Plaza central
En torno a esta plaza pueden verse granados e higueras, dos de los árboles atestiguados en la documentación arqueológica del yacimiento, así como hiedra, planta también muy frecuente en las ilustraciones ibéricas. En el centro un algarrobo, árbol típicamente mediterráneo. En el camino que conduce hacia el norte, puede observarse un espacio con las especies vegetales que en su momento cubrieron la superficie de La Alcudia: limoneros, almendros e higueras.

Las «Casas Ibéricas»
Hacia el norte están las llamadas tradicionalmente ‘casas ibéricas’. Es un conjunto de estructuras pertenecientes a un momento avanzado de esta cultura (siglos II-I antes de nuestra era). En una de sus dependencias apareció el conjunto de materiales que se exponen en la sala II del Museo Monográfico bajo el rótulo de ‘la tienda’, pues se suponía que se trataba del almacén de un alfarero. En los perfiles ubicados en medio del espacio excavado y en el tramo más occidental, puede observarse la superposición estratigráfica de los niveles de época romana y tardoantigua.

Alcantarillado
Al final de la senda se llega a una boca de registro del alcantarillado romano, perfectamente conservado en este lugar, aunque una reforma realizada en un momento posterior tapió la galería para conformar una estancia subterránea. Debió servir también para reconducir aguas de regadío modernas.

La casa del tesorillo
De vuelta hacia el sur y tras girar hacia el este, el camino discurre entre dos zonas excavadas. Al norte se encuentra un área con vestigios de excavaciones realizadas entre los años 1940 y 1950, de las que nos ha llegado poca información. Parece que se trataba de un área de viviendas donde apareció un tesorillo tardoantiguo que incluía monedas de oro de los emperadores Honorio y Arcadio, y una serie de joyas de la misma época.

El «Espacio Central» y las inscripciones romanas
Al otro lado se contemplan vestigios de lo que tradicionalmente se ha venido identificando con el foro de Ilici. Lo que el visitante tiene a la vista corresponde a restos de construcciones de época romana relacionables con templos y con un establecimiento de posible carácter administrativo, cuyas estructuras, con otros usos, pervivieron hasta las últimas fases de ocupación del lugar. Bordeando la senda se han instalado reproducciones de las inscripciones aparecidas en el siglo XVII donde están las señas de identidad de la ciudad romana de Ilici. Una de ellas está dedicada a Tito Estatilio Tauro, el fundador de la Colonia.

En este momento, siglo I a.n.e., la antigua ciudad ibérica fue elevada al rango de colonia romana con el nombre de Colonia Iulia Ilici Augusta. Con este motivo debió reformarse la estructura urbana, algo de lo que hasta el momento apenas existen huellas arqueológicas, y repartirse las tierras del entorno entre los nuevos pobladores, de lo que da fe la placa de bronce que se conserva en el Centro de Interpretación.

Las casas romanas (Domus)
Siguiendo la senda hacia el norte, llegamos a las casas romanas. Se trata de dos viviendas unifamiliares, llamadas domus, parcialmente excavadas. Una de ellas, la ubicada al sur, muestra parte de un patio porticado (peristilo), con un estanque polilobulado alrededor del cual se abren las diferentes habitaciones, en su momento decoradas con pinturas en las paredes y pavimentos de mosaico. La segunda, al norte, conserva también un peristilo y varias estructuras relacionadas con depósitos para el almacenamiento del agua y zonas de servicio doméstico. Por debajo de las estructuras propiamente romanas ahora visibles se encontraron niveles más antiguos, de época ibérica, en los que aparecieron la mayor parte de los grandes vasos cerámicos con decoración figurada que se pueden ver tanto en el Centro de Interpretación como en la sala II del Museo Monográfico. Y por encima de todas estas estructuras, muros pertenecientes a edificios visigodos, hoy retirados para dejar visibles los romanos.

Aljibe
Desde la entrada al Museo Monográfico, el camino se dirige hacia el sur. Pasa junto a un aljibe subterráneo de grandes proporciones, que sin duda proveía de agua a una casa no excavada hasta el momento. En su interior apareció una estatua de Venus, realizada en mármol blanco, que se conserva en el Museo Arqueológico de Elche. Excavaciones realizadas recientemente en este lugar han puesto al descubierto los niveles de derrumbe de esta vivienda y su reutilización hasta época tardoantigua.

Termas orientales
Tras bordear la valla de una finca particular que queda a nuestra izquierda, se llega a la parte excavada de un importante conjunto termal en el que destaca una amplia natatio o piscina, en muy buen estado de conservación. A su alrededor, se abren diversas estancias relacionadas con las termas: caldarium, tepidarium, sala con pavimento de mosaico policromo, letrinas, etc. El monumento continúa hacia el este, al otro lado de la valla, lo que muestra que el espacio urbano en época romana era más amplio que el delimitado en la actualidad como parque arqueológico.

Casas ibéricas y romanas
Tras desandar el mismo camino, y tomar el que discurre en dirección sur, se alcanza otra zona residencial. Lo que hoy es visible pertenece a los restos de una casa ibérica, seguramente una vivienda con un hogar en una de sus habitaciones. Alrededor de éste se encontraron materiales poco comunes, que hicieron pensar que se trataba de un espacio de culto. Por encima se observan los restos de un edificio de época romana, en concreto el umbral de una puerta, una pequeña cisterna para recoger agua y algunos muros.

Lugar de aparición de la Dama de Elche

Más hacia el sur, llegamos al lugar donde se encontró oculta, junto a un margen agrícola, la Dama de Elche. Fue el 4 de agosto de 1897. Este hito lo conmemora un monumento en forma de templete. La Dama de su interior es una reproducción de la original, conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Iglesia Cristiana
Desde aquí, y tras volver sobre nuestros pasos, se enlaza con el camino que lleva hacia el oeste. Frente a nosotros queda un edificio cubierto por un tejado moderno a dos aguas. Dentro se conservan los restos de una iglesia de culto cristiano, con ábside en uno de sus extremos, pavimentada con un mosaico polícromo con leyendas en griego. Fue excavado a principios del siglo XX y ha sido reexcavado y restaurado en diversas ocasiones. Tradicionalmente se ha venido identificando con la basílica de la sede episcopal de Ilici.

Templo Ibérico
Junto al anterior, el visitante podrá observar la reconstrucción de un edificio realizado con adobes, cuyo original se encuentra debajo de la iglesia cristiana. Se ha propuesto su identificación con un templo ibérico, con el que estarían relacionadas algunas de las esculturas y cerámicas vistas en las salas del Museo Monográfico. Un capitel de tipo protoeólico, que apareció en el muro de la basílica, se ha asociado a este edificio y se ha colocado flanqueando la puerta de entrada, a la manera de los del templo de Jerusalén, aunque no exista certeza de cuál fuera su ubicación original. Desde aquí, retomamos el camino hacia el norte

EL MUSEO MONOGRÁFICO

Tras volver sobre nuestros pasos y bordear el “espacio central” por el este, llegamos a la entrada del edificio donde se encuentran los almacenes, oficinas, áreas de trabajo e investigación y el Museo Monográfico. En él se exponen los materiales más significativos recuperados en el yacimiento. Su núcleo original data del año 1948, aunque el edificio actual se construyó en el año 1971 a expensas de D. Alejandro Ramos Folqués, por entonces propietario y excavador del yacimiento. En la actualidad se está desarrollando un proyecto de mejora de las instalaciones museísticas y de las áreas de almacenamiento y trabajo.

El Museo Monográfico comprende varias salas, dispuestas de forma cronológica. En la zona del vestíbulo puede verse un conjunto de materiales prehistóricos y romanos, procedentes estos últimos del Portus Ilicitanus (Santa Pola). Las dos primeras salas corresponden a la cultura ibérica, entre los siglos V y I a. n. e., cuando la ciudad experimentó un amplio desarrollo cultural que le permitió ser la capital de un territorio que en época romana se conocería como Contestania. En la primera sala se encuentran los objetos más antiguos de este período, entre los que destacan las esculturas de guerreros y animales fantásticos y una figura sedente femenina, reconstruida sobre los fragmentos originales.

En la segunda sala destaca el amplio conjunto de cerámicas con decoración figurada, tanto representaciones humanas como animales fantásticos y motivos vegetales. Todas ellas se fechan entre los siglos II y I a.n.e., tienen valor simbólico y deben ser reflejo de la mitología y de las leyendas ibéricas de este momento. La calidad artística de sus imágenes denota la existencia de un grupo social que podía permitirse el encargo y la adquisición de piezas de elevado coste, así como la de talleres que disponían de la tecnología adecuada.

La tercera sala está destinada a la romanización de la cultura ibérica, a la etapa romana y a los últimos momentos de ocupación en la Antigüedad Tardía. Del primer momento es un mosaico de tipo helenístico, ubicado en el centro de la sala, en el que se incluyen nombres ibéricos en letras latinas, seguramente los del propietario de la casa donde apareció. Es un claro ejemplo del proceso de romanización de las élites ibéricas.

La ciudad, convertida ya en colonia romana, quedó inmersa en las corrientes culturales y económicas del Imperio Romano y pasó a ser un centro de especial relevancia en el sureste de Hispania.

En la Antigüedad Tardía, Ilici se incorporó al reino visigodo y llegó a ser obispado; fue conquistada durante la ofensiva del emperador Justiniano para recrear el antiguo Imperio y se convirtió en posesión bizantina. Devuelta al dominio visigodo, mantuvo su existencia hasta su abandono definitivo en los primeros momentos de la presencia islámica. Desde el siglo VIII, el yacimiento muestra vestigios de frecuentaciones y expolios, sin que pueda documentarse un hábitat permanente. Una vez terminada la visita del Museo, se continúa el recorrido por las áreas excavadas, según el itinerario marcado en el plano.

HORARIO DE VISITAS

Horario de verano

de Martes a Sábado de 10 a 20 horas
Domingos de 10 a 15 horas
Lunes cerrado

Horario de invierno

de Martes a Sábado de 10 a 17 horas
Domingos de 10 a 15 horas
Lunes cerrado

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