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La Fundación Cajamurcia colabora en la campaña #TodosSomosTodos

La Fundación Cajamurcia colabora en la campaña #TodosSomosTodos

La iniciativa de Plena Inclusión pretende dar visibilidad a las más de 63.000 personas con discapacidad intelectual

La Fundación Cajamurcia ha suscrito recientemente un convenio con la asociación Plena Inclusión que, entre otras finalidades, recoge la colaboración para colaborar en la campaña #TodosSomosTodos, que tiene como objetivo dar visibilidad a más de 63.000 personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo, así como a sus familias.

Plena inclusión, junto con el INICO (Universidad de Salamanca), ha realizado un estudio sobre la situación de estas personas y sus familias en España y reclama más oportunidades para que no se vean relegadas a estilos de vida asistenciales, segregados y con pocos incentivos vitales.

En España hay 63.610 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que tienen grandes necesidades de apoyo. Se trata de personas con trastornos de salud mental o conducta, problemas de movilidad, dificultades de comunicación u otras discapacidades asociadas a su discapacidad intelectual. La asociación explica que se trata de personas invisibles, de las que apenas se habla ni se tienen datos, y que se caracterizan por necesitar asistencia para poder realizar gran parte de las actividades cotidianas que proporcionan bienestar, como su cuidado personal, la vida en el hogar y en la comunidad, las relaciones sociales, la educación, el ocio y el empleo.

La campaña #TodosSomosTodos, lanzada durante este mes de junio, hace visible la realidad de estas personas y la de sus familias, mostrando sus diferentes situaciones vitales y reivindicando el pleno ejercicio de sus derechos. Con esta finalidad, se han celebrado cuatro jornadas en distintas ciudades españolas, en las que se han expuesto los datos más significativos del estudio realizado, así como las reivindicaciones relacionadas con la situación de discriminación que viven. La campaña ha contado con la participación, entre otras, de Beth Keeton, experta internacional en Empleo para este colectivo.

Los datos del Estudio de Plena inclusión revelan que la mayoría de estas personas (52,7%) vive en centros residenciales. Del resto, otra gran parte vive con familiares, como demuestra el hecho de que las familias soportan un sobreesfuerzo económico de 47.129 euros anuales por el coste y la pérdida de oportunidades que ocasionan los cuidados de su familiar.

El estudio también ofrece datos muy reveladores sobre las significativas dificultades que este colectivo tiene en ámbitos como la salud, el autocuidado, las relaciones personales y la inclusión social. En concreto, casi la mitad de estas personas perciben su salud como regular, mala o muy mala, y existe entre ellas una incidencia mucho mayor de enfermedades crónicas. Un 98,6% requiere cuidados personales, y un 71% tiene dificultades para el cuidado de su propio cuerpo.

Junto a ello, un 62% tiene dificultades para relacionarse con personas desconocidas y un 38% carece de amistades. Más de la mitad vive en instituciones, es decir en entornos segregados en los que las prácticas profesionales ofrecen menores oportunidades para la autodeterminación y participación, bajo la percepción de que su inclusión es una meta muy difícil de alcanzar.