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Naturaleza muerta, Jan Van Kessel El Viejo

Naturaleza muerta, Jan Van Kessel El Viejo

Se trata del lienzo de mayor tamaño de Jan van Kessel conocido hasta la fecha, a juzgar por el registro de las obras del pintor recopiladas por Edith Greindl1, lo que hace a esta pintura singular en la producción del artista. Llama la atención tanto por lo excepcional de sus dimensiones como por la elección del soporte, puesto que Van Kessel pintó generalmente sobre tablas o sobre cobres de pequeño formato.

En la composición domina una marcada horizontalidad, organizada en cuatro niveles superpuestos, en contrapunto con la verticalidad de la pared de fondo que deja paso a un espacio abierto al exterior. En primer plano, el pintor dispone dos repisas en los ángulos, presentando a la derecha una coliflor con sus enormes hojas verdes destacadas sobre el claro mantel, mientras en el lado opuesto, dibuja a contraluz dos caracolas de gran tamaño, objetos muy estimados en aquella época, como vemos frecuentemente repetido en las pinturas de gabinetes de interior. En la segunda plataforma y sobre un mantel de raso azul oscuro, es donde están representados, en un alarde de precisión técnica, el resto de los elementos que el pintor exhibe: un jarrón de vidrio con flores, piezas de cerámica azul y blanca, una copa de vino de exquisita transparencia y una exposición de frutas variadas con limones, manzanas, granadas, melones, peras y ciruelas, entre otras; destacan los racimos de uvas que el artista derrama, en aparente descuido, para llenar el vacío central de la composición y que el oscuro mantel contribuye a resaltar. Con la misma intención dispone el paño blanco en el tercer escalón, libre de objetos, a fin de enfatizar los exhibidos en la repisa inferior. Finalmente coloca un cortinón en el extremo del escenario, con intención decorativa y teatral, formando una diagonal que rompe con la calma dominante en el resto de la composición. Las mismas formas arquitectónicas son de una concepción estática que nada tienen que ver con las diagonales barrocas de la escuela de Amberes.

Entre la producción de Jan van Kessel, el lienzo está próximo al cobre Bodegón de flores del Museo del Prado2, en la distribución escalonada de los elementos, y a la Naturaleza muerta con frutas, flores y animales domésticos, conservada en el Museo de Nacional Copenhague3, dentro de una concepción de bodegón más amplia.

La técnica minuciosa y detallista de esta pintura se aleja de la tradición arcaica de Jan Brueghel que Van Kessel practica en otras obras, para acercarse más a los pintores de su generación, como Davidsz de Heem o Adriaen van Utrecht. La influencia del primero la encontramos en la piel cortada y enroscada de los limones, nota muy típica del maestro holandés, mientras la coliflor recuerda mucho a las pintadas por Van Utrecht. El jarrón de vidrio transparente con flores está en la línea de Seghers y, como nota curiosa, la jarra de cerámica y metal es parecida a la del bodegón atribuido a Willem Gabron de esta colección. Encontramos también similitudes con las composiciones de Andries Benedetti, seguidor de Davidsz de Heem en Italia, por el sentido decorativo de sus bodegones, en los que suele introducir una ventana abierta al exterior y algún elemento arquitectónico de acento clásico.

Domina en la pintura una entonación general rojiza, determinada en parte por el color de la preparación, pero también por la luz crepuscular del paisaje que se abre a la izquierda y el cortinón de terciopelo rojo que cierra la composición por el lado opuesto. La factura es delicada y fina, de una precisión típica de un pintor formado dentro de la miniatura, aunque en este caso, al ser una obra de gran tamaño, Kessel se ve obligado a trabajar con una pincelada más larga, sin dejar por ello de sorprendernos a la hora de conseguir las calidades de los distintos objetos con una extraordinaria capacidad táctil que la luz frontal contribuye a valorar.

El lienzo está firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo, aunque la fecha no es del todo legible. El profesor Klaus Ertz, de la Universidad de Lingen, corrobora la atribución al pintor flamenco Jan van Kessel el Viejo4. En su informe relaciona la obra estudiada con una tabla vendida en Sotheby’s, Caza muerta con frutas y flores al aire libre5, firmada y fechada en 1674, y con el lienzo del museo de Copenhague antes citado. La obra se presentó al público por primera vez en 2006, en la exposición de Valladolid, poco después de ser adquirida en el comercio madrileño, y es una de las favoritas de Rudolf Gerstenmaier en su colección, «una de las piezas que más me ha costado poder conseguir, unos cinco o seis años detrás de ella; y es que se trata del padre del bodegón español, quien introdujo el bodegón en España», en palabras del coleccionista.

Inmaculada Alonso Blázquez

La obra puede contemplarse dentro de la exposición “De Rubens a Van Dyck, buscar la pintura y hallar la poesía”