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Entrevista a Susana Ridao, ex becaria de investigación de la Fundación Cajamurcia

Introducción

Susana Ridao es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Almería entre 1998 y 2002. Después empezó los estudios de Doctorado gracias a dos becas predoctorales, una del Plan Propio de la Universidad de Almería y otra de la Junta de Andalucía, y durante ese tiempo hizo su tesis que defendió en 2008, obteniendo la calificación de Sobresaliente cum laude por unanimidad, por lo que hoy es Doctora en Filología Hispánica.

Estuvo trabajando en la Universidad de Almería desde el 2003 al 2010 , y además, durante el curso 2006-2007 realizó el Master “Medición e intervención en contextos interculturales” en la Universidad de Almería. 

Por último, está trabajando desde octubre de 2010 en la Universidad de Murcia, en el Departamento de Lengua Española y Lingüística General.

¿Cuándo solicitaste la Beca de la Fundación Cajamurcia  y qué esperabas de ella?

La solicité 6 meses después de ser Doctora, porque ya se me acababa la Beca predoctoral de la Junta de Andalucía. Se me presentaron dos opciones, la primera,  quedarme en Almería con un contrato postdoctoral de la Fundación Cajamurcia  y la segunda, era irme al extranjero un mínimo de dos años (las becas del Ministerio). Solicité la primera, de la Fundación Cajamurcia, que estaba vinculada a un proyecto sobre “Discurso y salud”, y en ello estuve trabajando 2 años. Durante este tiempo colaboré en 2 proyectos, el primero que he dicho antes, “Discurso y Salud”, y por otro lado un proyecto sobre “Comunicación aplicada a ventas”.

¿Dónde te llevó la Beca?

La principal ventaja de los profesores de Universidad es que aunque trabajamos mucho en nuestra Universidad, también se nos permite tener estancias fuera, y desde la Fundación Cajamurcia me financiaron muy generosamente dos estancias de investigación. La primera, 3 meses en Birkbeck, en la Universidad de Londres,  durante el verano de 2009. La segunda, durante el verano de 2010, otros 3 meses, en la Universidad de Oxford. Por lo tanto, las oportunidades que me brindaron tales estancias las califico de magníficas, porque nos permiten crear lazos investigadores con otros profesores que trabajan de forma distinta, pero que nos complementan bastante, algo que se valora muchísimo en el ámbito universitario y más si son cooperaciones a nivel internacional.

¿Cómo valorarías tu experiencia con la Fundación Cajamurcia?

Genial, muy bien. Fueron 2 años clave para conseguir el trabajo que tengo ahora. Me permitió asumir docencia en la Universidad de Almería, cuestión que para los profesores es un bien muy preciado y difícil de conseguir. También estuve en la Universidad de Alicante 3 meses, en otoño de 2010, pues la Universidad de Almería me lo financió, y conté con el beneplácito de la Fundación Cajamurcia. Además, en los últimos meses de mi vinculación con la Fundación Cajamurcia comencé a trabajar en otro proyecto sobre “La puntuación en español”.

Las publicaciones que llevé a cabo fueron muy fructíferas, de las cuales destaco una que tuvo mucho éxito, de discurso y salud, sobre una enfermedad rara ataxia. En concreto, en este artículo analicé la representación discursiva de dicha enfermedad en  los diarios nacionales más importantes, El País, ABC y El Mundo. Este trabajo fue publicado en la revista de la Universidad Complutense de Madrid “Estudios sobre el Mensaje Periodístico”, la cual está indexada en JCR, la base de publicaciones científicas con mayor prestigio a nivel internacional.  Sin duda, es una publicación de la que me siento muy satisfecha.

¿Cuáles fueron las líneas de investigación del proyecto “Discurso y salud”?

Este proyecto fue muy numeroso, en él estábamos 10 personas. Yo trabajé analizando la información que aparece en los medios de comunicación sobre las  enfermedades raras. Me dediqué principalmente a estudiar dos patologías: ataxia y esclerodermia. También realicé un estudio sobre cómo aparecían dichas enfermedades representadas en la conocida web YouTube.com.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones del estudio?

Como conclusiones principales obtuve que los enfermos con patologías poco prevalentes no suelen aparecer con mucha frecuencia en la prensa, si bien es cierto que en la actualidad podemos encontrar muchas más noticias que hace tan solo una década. Hay bastante coincidencia entre el tipo de discurso emitido y el actor que lo pronuncia. De esta manera, los propios pacientes, sus familiares y amigos y las asociaciones de enfermos transmiten discursos de reivindicación, impotencia y resignación. Los profesionales e investigadores del campo de la medicina se decantan por un discurso de compromiso y consolidación. Las autoridades políticas fluctúan entre el compromiso y la reivindicación.

¿La utilización del lenguaje ayuda a tener buena o mala percepción?

Si es correcta, buena. Si es incorrecta, mala. En el caso de las enfermedades raras, en mi opinión, no son tratados como deberían. En muchos casos, hay unas marcadas intenciones sensacionalistas por parte de los medios. Además, otro gran problema es que con frecuencia se sesgan los datos, de manera que tan solo cuentan las acciones de estas personas que se salen de lo normal, pero  omiten todas aquellas rutinas que tienen como el resto de los seres humanos.

¿Hay qué sensibilizar a los medios de comunicación para que cuiden su lenguaje y así lograr una mayor sensibilización?

Desde mi punto de vista es imprescindible, necesario y urgente. Si no erradicamos esta situación, la bola de nieve cada vez será más grande. Por ejemplo, pensemos en la imagen que suele ofrecer la prensa de un colectivo como los subsaharianos, con noticias donde estas personas roban, matan o violan, la imagen que nos hacemos de ellos es mala, y nos infunde miedo, puesto que son miedos adquiridos no genéticos. En consonancia, hablando de las patologías poco frecuentes, si en prensa vemos enfermos físicamente muy  extraños, nos dicen que son patologías infecciosas y estos individuos constantemente emiten quejas del sistema sanitario, evidentemente la imagen que nos hacemos de ellos no es agradable.

El otro proyecto, le llevó a investigar sobre los efectos de la comunicación en el proceso de venta. ¿Las buenas prácticas y habilidades ayudan a tener éxito en la vida y en los negocios?

¡Por supuesto! Todos hemos estado en sitios donde nos han tratado mal y no solo nos hemos vuelto, sino que a nuestros amigos les hemos contado la historia. Esto en marketing se llama la regla 3-33. En cambio, si nos hemos encontrado con un vendedor bueno, aunque nuestra intención no era comprar nada al entrar al local, es muy probable que salgamos de la tienda con alguna compra. Sobre este tema he publicado un libro en Saarbrücken (Alemania) titulado Mejor comunicación, mayores ventas. Está escrito en español, y en estos momentos estamos valorando su traducción al inglés.

¿Qué habilidades debemos trabajar para comunicar mejor?

Aquí quiero destacar 4 habilidades:

  1. Importancia de la comunicación no verbal: temperatura de la sala, luz, olor. Por ejemplo, las tiendas cuyo objetivo primordial son compradores jóvenes suelen tener la música muy alta porque eso favorece la compra rápida.
  2. Imagen de las personas: diciendo lo mismo una persona puede generar más credibilidad que otra, ello se debe a la imagen que transmitimos a los demás. Las voces hacen ganar más o menos credibilidad. Se debe hablar de forma enérgica pero templada. Por el contrario, hablar rápido o despacio, muy alto o muy bajo, es molesto. Los gestos deben ser normales, no extraños, las manos deben estar siempre visibles y la cara debe ser amable, es decir, con una sonrisa natural no forzada.
  3. Cortesía/Descortesía: Se debe ser cortés sin exagerar.
  4. Conflictos. Tanto las quejas hacia la empresa o los conflictos entre los empleados deben ser gestionados con discreción.

¿Cuáles son los  10 puntos clave de buenas prácticas para comunicar mejor?

  1. Ordenar los pensamientos y ser pertinentes con la información
  2. Coherencia entre la comunicación no verbal y la comunicación verbal
  3. Apariencia física adecuada
  4. Cuidado con los gestos
  5. Volumen de voz adecuada
  6. Ser asertivos
  7. Evitar peleas y conflictos
  8. No olvidar que representamos a la empresa en todo momento
  9. Ser resolutivos ante errores o problemas
  10. Debe haber cohesión, unión entre los trabajadores en todo momento